sábado, 19 de marzo de 2011

Feliz día

¿Cómo puedes no estar ni ser, si en este mundo sigues siendo Papá?



María Jesús y la Nena seguimos aquí, siendo tú.
No sé qué me dirías... pero yo te diría: Feliz día del Padre, Papá.


martes, 15 de febrero de 2011

Desde dentro

Pienso en insignificancias, talvez, pero que lo significan todo, seguro: en el tacto de la moqueta de la salita en mis pies descalzos, en tus zapatillas de estar por casa, en los escalofríos de mamá al lado de la estufa… la humedad, los deshumidificadores… Y nosotros. Los tres. Allí, de noche, contándonos cosas del día.


Estar a un día soleado de ver nítida la costa del Pacífico desde la ventana, tener vistas privilegiadas a una de las huacas más antiguas de la cultura Lima iluminada y unos ventanales de cara a un magnífico campo de golf, verdecito.


Si, todo lo apreciábamos, lo absorbíamos y disfrutábamos.


Pero era desde dentro de los cristales de nuestras ventanas donde forjábamos nuestra historia. Mamá y yo seguimos contándonos nuestras historias por las noches, y tú sigues dentro.

Todas las noches querría que llegaras a casa y te sentases con nosotras a contar y a escuchar. Querría que la otra noche te hubieses apuntado al vino de celebración, al cine, o al picoteo… Y así. Pero no vienes. Y entonces cada vez que no estoy con mamá ella no está contigo.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Balance o desequilibrio de un año

Hace ya casi tres años que no te veo. A mi me parece demasiado tiempo, aunque sé que será el tiempo más corto sin ti a partir de hoy mismo. Tres… como nosotros. Mañana va a ser ya la tercera Nochebuena que no te sientas al lado de Mamá en la mesa, ni al lado mío en misa.

2010. Éste año habrías disfrutado tanto el momento de juntarnos los tres por la noche para comentar las jugadas del día: las ‘tintorerías’, las tapaeras de Mamá, tus ‘en tu culo un baile-máscaras’, mis ochos, y nuestros repasos en general… Picando alguna cosica, con una cervecita que te abriese el apetito o una copa de tinto para cenar.

Este año hemos sido compañeros blue. ¿Qué hay más azul que el cielo? Si, nah, bueno, vale, de acuerdo. Ocho. Pues anda que tú.

“Para que veas las vueltas que da la vida”, antes hablaba de cajas y pensaba en mudanzas; Ahora oigo hablar de cajas y pienso en reestructuración del sistema bancario.

Seguimos fuertes, tanto como te echamos de menos. Naturales, como tú, y parece fácil lo más difícil. Ese es tu mérito.

Y el de Mamá.

Estas Navidades quiero regalarle toda mi alegría (de la contagiosa he encargado). Y a los Reyes les pido perdón por los pocos, pero algunos, días que no estoy del todo radiante.

Papi, Feliz Navidad.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Los pulmones de Papá

Sí que se hace difícil reaprender a respirar. Tomar aire no es tan fácil como necesario, sobre todo pensando en tus pulmones, fundidos entre la suerte mal repartida y los humos de alrededor. Prefiero inventarme, sabiendo que no es cierto -porque la ciencia natural es más poderosa que la humana-, que el desgaste fue temprano pero justo; Por vivir y disfrutar del mundo… Todo a pulmón.

Así te acompañamos aunque se haga difícil, viviendo como tú: riendo hasta dormido y, despierto, soltando carcajadas tan profundas que contagian alegría y aire fresco… A todos los pulmones.

Un día nos plantamos en el ombligo del mundo, nos burlamos de las alturas imposibles y descubrimos, de repente, que nos tartamudeaba la respiración. Nos reímos, cómo no, y continuamos nuestro viaje… A todo pulmón.

El viaje de nuestras vidas, que comenzó con un mengajo de pegote entre dos. No sabemos si estando donde estamos hemos vuelto o seguimos yendo, de momento. Pero donde sea que vayamos tú has llegado ya. El equipaje más pesado es el que no llevamos, pero seguimos. Mamá respira hondo y yo aprendo a hacerlo bien.

Tus pulmones estrangulados por el vicio de otros que persisten en su error… Si quisieran ver que dejarlo puede ser lo fácil, pues lo difícil suele ser lo demás. Si cayeran en pensar en tus pulmones…

Todo a pulmón, Miguel Ríos
Dar a Play:



Muchísimo fue lo que viajaron y, aun sanos te dejaron sin respiración ante tantas maravillas… En un cuento se diría que aquél día, tan bonita te pareció la vista, rodeado de tus mujeres, que fue imposible reanimar tus bombas de aire, y se quedaron dormidos para siempre, soñando con la imagen del abrazo entre los tres.

martes, 14 de septiembre de 2010

A través del universo

Respira. Respira. Ahora mirando hacia el otro lado. Túmbate y respira. Cubrió mi cabeza con sus manos, y después la frente y los ojos. Pide un deseo en voz alta, me dijo.

Luego se sentó a mi lado y rodeó con sus manos mi respiración, entre el estómago y mi espalda. ¿Qué te ha pasado? Pareció adivinar… Papá, contesté. ¿Cuál es el primer recuerdo de Paloma con su padre? Me separó del cuerpo hablando de mi en tercera persona. Jugar con él cuando llegaba de trabajar. ¿Y a qué jugabais? Al escondite.

Quédate con ese recuerdo. Y me devolvió a mi, para quedarme con tu recuerdo y que no se me escapara de aquí dentro.

Across the Universe, Rufus Wainwright

Dar a play:



Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
They slither while they pass, they slip away across the universe.
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my opened mind,
Possessing and caressing me.
Jai Guru Deva Om
Nothing's gonna change my world,
Nothing's gonna change my world…

Las palabras fluyen como lluvia incesante en un vaso de papel. Se deslizan al pasar, se escapan a través del universo. Charcos de tristeza, olas de alegría flotan por mi mente abierta. Me toman y me acarician.
Gracias Maestro Deva om,
Nada va a cambiar mi mundo,
nada va a cambiar mi mundo…

Images of broken light which dance before me like a million eyes,
They call me on and on across the universe.
Thoughts meander like a restless wind inside a letter box,
They stumble blindly as they make their way across the universe.
Jai Guru Deva Om
Nothing's gonna change my world,
Nothing's gonna change my world…

Imágenes de luz quebrada bailan ante mi como un millón de ojos. Me llaman y me llaman a través del universo. Pensamientos serpentean inquietos como el viento atrapado en un buzón. Se tropiezan ciegamente en su camino a través del universo.
Gracias Maestro Deva om,
Nada va a cambiar mi mundo,
nada va a cambiar mi mundo…

Sounds of laughter, shades of earth are ringing
Through my open mind inciting and inviting me.
Limitless, undying love, which shines around me like a million suns,
And calls me on and on across the universe.
Jai Guru Deva Om
Nothing's gonna change my world,
Nothing's gonna change my world…

Suenan las risas y resuenan sombras de la tierra. Por mi mente abierta, incitándome e invitándome. Un amor sin límites, inmortal, brilla a mi alrededor como un millón de soles. Y me llama y me llama a través del universo.
Gracias Maestro Deva om,
Nada va a cambiar mi mundo, nada va a cambiar mi mundo…

Ahora sólo tengo que aprender a respirar, pero sin dejarte escapar en un suspiro.

Nada va a cambiar mi mundo contigo.

Gracias por nuestros recuerdos, y los de todos; Que piensen en nosotros y nos recuerden muertos de risa. Gracias, Papá, por nuestros recuerdos, que brillan como un millón de soles, y que nos unen a través del universo.

viernes, 25 de junio de 2010

Merece una noche tranquila

Nadar de noche- Un baño nocturno merece una noche tranquila Un día, cuando ya estábamos metidos en este lío… La foto en el tablero tomada ta hace años se da la vuelta en el parabrisas y muestra... me sentaste a tu lado en el coche y me explicaste lo que pasaba. Que todas las farolas revelan las fotos al revés, pero aún así, todo está tan claro. Me contaste que te metieron en un tubo, que cerraste los ojos y que sólo pensabas en mamá y en mi. Me olvidé la camiseta al borde del mar. En nosotras, ¿Seremos dos lunas que orbitan lado a lado alrededor del más precioso sol? La luna está baja esta noche.

Nadar de noche merece una noche tranquila. No creo que toda esta gente lo entienda. No es como hace años, el miedo de ser sorprendido (¿Qué más me puede sorprender?) Saliste de la resonancia, y ¿Qué sonaba, Papá? A mi me sonó esta canción y me di un baño nocturno de recuerdos. Pensaba en mamá y en ti. La imprudencia- la temeridad (no hay más después de haberte perdido).

No me pueden ver desnuda. Todas estas cosas se van, reemplazadas por el día a día. ¿Qué viste? ¿Y qué se vería en nuestros cerebros, en nuestros recuerdos, más que corazones, sonrisas y estrellas? Recordando aquella noche...



REM, Nightswimming

Nightswimming deserves a quiet night.
The photograph on the dashboard, taken years ago,
Turned around backwards so the windshield shows.
Every streetlight reveals the picture in reverse.
Still, it's so much clearer.
I forgot my shirt at the water's edge.
The moon is low tonight.

Nightswimming deserves a quiet night.
I'm not sure all these people understand.
It's not like years ago,
The fear of getting caught,
Of recklessness and water.
They cannot see me naked.
These things, they go away,
Replaced by everyday.

Nightswimming, remembering that night.
September's coming soon.
I'm pining for the moon.
And what if there were two
Side by side in orbit
Around the fairest sun?
That bright, tight forever drum
Could not describe nightswimming.

Septiembre llegará pronto, y suspiro por la luna.
¿Y qué si hubiese dos, lado a lado en órbita alrededor del más precioso sol?
(Eres tú él, y nosotras tus lunas)

Ese tambor fuerte, brillante, no podría describir un baño nocturno.

You, I thought I knew you.
You I cannot judge.
You, I thought you knew me,
this one laughing quietly underneath my breath.
Nightswimming.
The photograph reflects,
Every streetlight a reminder.
Nightswimming deserves a quiet night, deserves a quiet night.

Creo que te conozco, no te puedo juzgar.
Tú si me conoces, ésta que se ríe en silencio.

Bajo mi respiración, nado de noche.
La foto refleja un recuerdo.
Un baño nocturno merece una noche tranquila.


miércoles, 23 de junio de 2010

Tururú

¿Qué tendrán las conversaciones en los hospitales que parecen siempre derivar en temas supuestamente llenos de empatía, de más desgracias, enfermedades coincidentes y confidencias de dolores pasados?

Me ponen enferma.

Las puertas automáticas de cristal, los suelos brillantes e impecables, el olor a desinfectante, los corrillos de gente en la recepción, el trajín de las enfermeras, las sábanas blancas, las puertas entreabiertas de las habitaciones para dejar respirar la tensión: Recuerdos de aquellos días que parecen tan lejanos como terribles.

Y sin embargo, Papi, nuestra habitación parecía una salita alegre donde nos reuníamos a tu alrededor. El pasillo contenía nuestras caras de preocupación, o más bien de atontamiento, donde nos dábamos la mano unos a otros y apretábamos como para bombear energía a nuestras mentes. Porque el umbral de tu puerta, Papi, era mágico. Al cruzarlo y entrar en tu cuarto la expresión de nuestras caras cambiaba de pronto. Y esos días sólo viste sonrisas, y las conversaciones nos juntaban a nosotros, tropecientos, a reírnos, a contar, y a cantar. Tú, el más sano, nos hacías reír.

Sin importarnos qué pensarían los de ahí fuera, los de habitaciones vecinas, que probablemente estarían pasando los días más aburridos de sus vidas, una tarde le pediste a la Abuela que cantara. “Venga, Madre, canta algo”. “¿Y qué quieres que cante hijo mío?” Al final acabamos todos por la orilla, con la falda remangada luciendo la pantorrilla, imaginándonos unos a otros vendiendo sardinas de Santurce a Bilbao.

Luego yo me senté en el mango de tu silla, te pasé el brazo por encima de los hombros y dijiste “¿Y ahora qué cantamos, nena?” La pantera rosa.


Empezamos tarareando túuu, turú, turú, turuturú turuturúuuu- ¡¡turururuturú!!… rematamos juntos a carcajadas.

Tú, que le hiciste tururú a la enfermedad, tararea conmigo otra vez:

Dar play:


Divertido, acompañado, tranquilo, seguro de que estábamos y seguimos estando juntos y unidos.

Tú nos curaste de las heridas que nos esperaban. Tú, nos diste salud, porque alguien tan sano no puede morir enfermo.

Querido. Curado. Así, creo, te fuiste, Papá.