domingo, 30 de octubre de 2011

Flores a Papá


Las flores son bonitas

Para quien las puede disfrutar.

Yo no quiero llevarte flores,

Querría llevarte a pasear.


Las flores son preciosas

Para quien le puedan consolar.

No quiero llevarte flores,

Ni tú ni yo las podremos cuidar.


Mejor le regalo unas a mamá

Para verlas cada mañana y cada noche y recordar,

Con su olor y sus colores,

Las que teníamos allí en casa nada más entrar.


No quiero llevarte flores, pero

¿qué más te puedo llevar?

A ti te llevo todos los días,

No me hace falta uno especial.

No, no quiero llevarle flores a Papá.


Temo verlos llegar

Y alrededor de tus huesos

Juntarse a llorar.

Ya no puedes darme besos

Como aquellos que me tenías que robar.


Un día talvez lleve flores.

Pero tú seguirás sin estar.

Estar sin ti ya es para siempre y nunca va a terminar.

No me importa quien no entienda que no,

No quiero llevarle flores a Papá.




jueves, 13 de octubre de 2011

Siempre a mejor

Papi, tengo buenas noticias.

La vida va bien.

Los días trascurren alegres, con bastante trabajo, un poco de cansancio y muchas ganas. Las semanas pasan de jueves en jueves, y las tardes se enredan con películas, paseos, cenas. Los fines de semana ya no sirven para descansar. Y aquí seguimos con este empeño de que cualquier excusa es buena para celebrar.

Buen humor, un aperitivo que se alarga entre risas, unos amigos dispuestos a cambiar de plan a última hora para brindar, una familia incondicional. Sí, la vida va bien. Y la risa es una constante, aunque querría tanto brindar contigo también...




Miro hacia arriba y no veo, no te veo. Pero me das luz. Las cosas han cambiado mucho y muchas veces desde aquél abril. Y desde ese mal momento todo va siempre a mejor. Tú no te sientas sólo, que aquí estamos todos juntos.

Papi, tengo buenas noticias.

La vida va bien.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Habiendo sido así contigo

¿Qué es la muerte, después de morir? Al irte te llevaste un poquito de mi, te lo regalo. Porque no soy con nadie como era contigo:


Nuestras miradas ya no se cruzan cómplices, ya no escucho Nena con tu voz, ya no hablamos en clave y risa, ya no me convences de cómo piensas dándome la razón, ya no te inventas las canciones ni te las canto enteritas yo, ya no colgamos juntos los cuadros ni te cambias cada mañana de reloj, ya no me dices que no me dé con la cuchara en los dientes, ya no llegas a casa por las noches con tu maletín, no me quitas el hipo con el dedo, no me mides la fiebre con la fuerza, no me haces reír aunque no quiera diciendo no te rías, ya no espero a verte para saber tu opinión, ya no me ves hacerme mayor, ya no me acaricias la espalda, ni sirvo tres copas de vino para cenar, ya no te sabes los últimos fichajes de los Yankees, ya no mueves la mesa con el tembleque de tu pierna, ni oigo tu maquinilla de afeitar, ya no me preguntas qué corbata queda mejor, ya no hacemos esa tontería del brazo antes de agarrarnos, ya no adivinas la hora exacta con minutos, ya no te despierto con cosquillas en los pies, ya no llamo ¡Papá!


Éramos tú y yo, y yo seguiré habiendo sido así contigo... Cuando estabas tú.


Ven a mis sueños

Antes de anoche soñé que estaba a tu lado, sentada y recostada sobre ti. Sentía el tacto de tu cazadora azul... Y detrás de ella estaba tu cuerpo, que me abrazaba, me daba seguridad en el mundo y en mi misma; y estaba tu vida, que me daba amor, principios y fines, risas y más amor; y desde las mangas asomaban tus manos siempre calientes cuando las mías se quedaban frías; y tus uñas, cuadradas como las mías.

No sé por qué algunas noches te puedo ver y muchas no. Sueño despierta que sueño contigo de noche. Antes estaba tu vida y estaba tu cuerpo. Esta noche Papi, por favor, ven a mis sueños.


miércoles, 27 de julio de 2011

Inventar el mejor sueño

Anoche soñé contigo. No recuerdo nada nada nada, sólo la sensación de haber estado contigo. No recuerdo verte, ni qué hacíamos, ni dónde estábamos.

Pero sé que sí; Esta mañana desperté con un abrazo tan irreal como persistente.

Estiré una media sonrisa automática… Y me sentí atontada, como cuando se hace un viaje largo, emocionante junto a una persona y, al acabar el viaje y separarse, de pronto queda un silencio desconocido antes de emprender camino.

La ausencia del vacío no se siente. Lo que siento es que no puedas llenar mis sueños todas las madrugadas. Y que cuando sí te acercas a mi almohada no puedas quedarte para siempre y que al abrir los ojos se borren mis mezclas de recuerdos e imaginación.

Pero tengo buen despertar. Y siempre puedo jugar a inventarme el sueño… Esta vez digamos que estábamos simplemente tomando unos pipes.


martes, 26 de abril de 2011

Cada año esa misma sensación

Miro una foto, esta tontería tan mía. Pienso en lo que sé, y le sonrío a mi pequeña: Si tú supieras…

Que tu vida está a punto de cambiar para siempre.
Que la vida seguirá cambiando… siempre.
Que el mundo es muy pequeñito, pero grandioso.
Que tu familia es tu tesoro.
Que disfrutarás disfrutando.
Que el hielo es azul.
Que tendrás que perdonar y pedir perdón.
Que escribirás… mucho.
Que nadie es imprescindible para que la vida siga.
Que las personas son maravillosas.
Que las amistades hechas en el camino te acompañarán todo el viaje.
Que en los momentos más difíciles, reirás y harás reír.
Que Papá…
Que a veces la vida es injusta, pero que nunca hay que caer en la desesperanza.
Que la risa es un motivo de inspiración.
Que, en fin, toda la gente es persona.
Que las hormigas fritas… están bastante buenas.

… Que vas a seguir haciendo tonterías. Toda la vida.


VICENTE dijo...

LO BONITO DE CUMPLIR 19 AÑOS ES COMPROBAR BIEN DE MAÑANA QUE TE SIGUES SINTIENDO COMO EL DÍA DE ANTES, CUANDO "SÓLO" TENÍAS 18. AÚN ES MÁS BONITO SI CABE COMPROBAR CADA AÑO ESA MISMA SENSACIÓN. "LOS 18" SON PARA SIEMPRE CUANDO SE ES TAN POSITIVA Y ALEGRE COMO TÚ, Y LO BUENO ES QUE CADA AÑO TE LO RECUERDAN LOS QUE MÁS TE QUIEREN.

DESDE EL OTRO HEMISFERIO CON TODO MI AMOR.

PAPÁ


Yo digo…

Lo bonito de cumplir 24 años es comprobar bien de mañana que me sigo sintiendo como el días de antes, cuando “sólo” tenía 23. Aún es más bonito, si cabe, comprobar cada año esa misma sensación. “Los 23”, como “los 18” y como todos, son para siempre cuando se es positiva y alegre, y lo bueno es que cada año me lo recuerdan los que más me quieren.

Papá, siento todo tu amor desde… otro hemisferio.

miércoles, 13 de abril de 2011

Nosotres

Yo llevaba mi sudadera azul de New York.
Después, aún en la habitación me senté a mirar a Papá, que ya no era.

Y sin embargo… ahí estabas.

Blanca se sentó a mi lado: ¿Ya?
Sí. Porque ya descansabas. Y nos levantamos.

De eso hace ya tres años: el tiempo que duró nuestro primer viaje juntos. Mamá y yo llevamos ya ese tiempo, otra vez, en otro viaje.

Tres, como nosotres.