jueves, 26 de abril de 2012

jueves, 12 de abril de 2012

Irreversible

¿Qué palabra hay más horrible?

Hace mil cuatrocientas sesenta tardes dijeron “Es irreversible.”
Cuesta teclear…

Sin entender qué sentías, adivinando que nos oías, sabiendo que nunca más me hablarías. Irreversible.
Si seguías respirando, ¿porqué no me mirabas?; si seguías a mi lado, ¿porqué no apretabas mi mano cuando te la daba?; si todavía estabas, ¿porqué ya no me seguías? … si hacía cuatro días cantábamos De Santurce a Bilbao.

Hace cuatro años estábamos todos en una habitación del hospital. Y la mente se va…
Papi, hace mucho que no nos vemos. Ni siquiera estás en ningún sitio para preguntar ¿qué tal estás?

Vacío aquí lo pesado de adentro, pero después me levantaré de la silla y seguiré el día, la semana… adelante, alegre y bien. Porque igual que tu invisibilidad es irreversible, es imborrable tu fuerza en mi.

lunes, 19 de marzo de 2012

No estás pero eres, y hoy es tu día

Hoy llamé a Mamá para contarle el día, como siempre que no estamos juntas. Contigo ya no puedo estar nunca, y decirle por teléfono Pásame un momento a Papá es materia de sueños.

De vuelta a casa para reencontrarme con ella y su parte de ti, nos pasó un coche funerario. Entre recuerdos y emociones reconstruí el tuyo, tras el cual avanzábamos deprisa para llegar al pueblo.

La plaza estaba llena de personas, de allí y de muy lejos, que nos abrazaban con su presencia y que habían venido a celebrar tu vida.

Después de entrar me senté en el primer banco, entre la Abuela y Mamá. Y tú estabas ahí delante, ya sin estar, ya sin vernos, ya sin decir lo que siempre decías.

Te echo mucho de menos.
Te echo mucho de menos.

Hay lo que deja de ser y lo que deja de estar. No estás pero eres. Y aunque no vayas a volver eres mi padre y es tu día.

Desde hace tiempo cuando llamo ya no pregunto por ti.
Pero yo ya sé. Papi, yo ya sé.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Contar con perderte

Volver de un caluroso Puerto Rico, de un cálido Brasil, o de un Perú templado… Y llegar al frío seco en España.


Así comenzaron muchos años nuestras vacaciones de Navidad. Estofar las maletas con jerséis era la señal. Los regalos, los preparativos, el vuelo en sí era parte de un viaje mucho más grande; Grandioso. El reencuentro con nuestra familia al otro lado de la puerta de ‘salida, nada que declarar’ en Madrid, o en Bienservida echar un primer vistazo al final de la cuesta desde el coche, y al llegar a la plaza intuir a algún primo esperando detrás de las cortinas del balcón y correr a tocar el llamador de la casa de la Abuela.

Cuatro Navidades sin ti… y no tenerte empieza a convertirse en lo normal. Tu nombre ya no está en ninguno de los papelitos del amigo invisible, irónicamente, porque eres el único al que no vemos. Pero estás en nosotros y nos duele y encanta perderte, porque te escapas siempre... en nuestra risa. Si es así, contamos con perderte unas Navidades más, sin dejar nunca de quererte.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Estamos bien

Aprender a vivir sin alguien con quien has aprendido casi todo…

Por eso anoche, cuando cruzó las puertas del aeropuerto dándose la vuelta para regalarme un último gesto de “hasta luego, gusita”, mamá no se embarcaba hacia Berlín, aunque también, pero sobre todo hacia la vida, hacia el Vamos a estar bien que te prometió.


Estamos bien.
Feliz Aniversario, Papá y Mamá


jueves, 17 de noviembre de 2011

Las cosas fundamentales

Dos, quizá tres troncos fuertes… ramas esjajás de aceitunas y hojas siempre despeinadas. Las huellas de un tractor, las voces de los jornaleros a media mañana, las mantas que cubren los pies del árbol, el sonido del vareo, los sacos petados en un remolque, el tacto de un ramillete para la Abuela, el olor de la almazara a la entrada del pueblo, una botella y una garrafa, el gusto limpio y aterciopelado de la vida que hemos plantado.

Rojos, amarillos, verdes… y el cielo. Estos colores pintan a Papá en mi recuerdo. El campo labrado granate, la paja rubia en verano, la recogida de la aceituna en invierno, las hojas verdosas, fuertes y finas del olivo.

Papá murió en mis brazos. Yo le abrazaba por el lado izquierdo y mamá, al otro lado, le acariciaba el flequillo. En los segundos antes de dejar de respirar, di un beso a papá y le dije “Papi, te quiero”. Mamá le llamaba cariño y le decía que estaríamos bien, unidas y unida toda la familia. Esas fueron nuestras últimas palabras en su vida.

En los suspiros finales no se dice: Que sepas que vamos a poner las puertas del piso blancas; Estoy pensando en cambiar de coche; O por cierto, si se da el caso ¿qué quieres que hagamos con la finca?

Son asuntos que importan, sí, y unos más y otros menos. Pero no son fundamentales.

El beso a Papá, las palabras bonitas, los últimos segundos juntos, los tres para siempre, promesas de perpetuar el amor… Esas son las cosas fundamentales.

En la voz de tu Louis Armstrong:


"Debes recordar esto:
Un beso sigue siendo un beso; un suspiro es sólo un suspiro.
Las cosas fundamentales permanecen
Con el paso del tiempo"

Siempre nos quedará… ese momento, que fue el principio de una nueva… vida. “Sam, tócala otra vez” para no olvidar lo verdaderamente imprescindible, lo fundamental.


domingo, 30 de octubre de 2011

Flores a Papá


Las flores son bonitas

Para quien las puede disfrutar.

Yo no quiero llevarte flores,

Querría llevarte a pasear.


Las flores son preciosas

Para quien le puedan consolar.

No quiero llevarte flores,

Ni tú ni yo las podremos cuidar.


Mejor le regalo unas a mamá

Para verlas cada mañana y cada noche y recordar,

Con su olor y sus colores,

Las que teníamos allí en casa nada más entrar.


No quiero llevarte flores, pero

¿qué más te puedo llevar?

A ti te llevo todos los días,

No me hace falta uno especial.

No, no quiero llevarle flores a Papá.


Temo verlos llegar

Y alrededor de tus huesos

Juntarse a llorar.

Ya no puedes darme besos

Como aquellos que me tenías que robar.


Un día talvez lleve flores.

Pero tú seguirás sin estar.

Estar sin ti ya es para siempre y nunca va a terminar.

No me importa quien no entienda que no,

No quiero llevarle flores a Papá.