domingo, 31 de agosto de 2008

Lo que significa

Papi, quiero contarte una cosa. Aunque quizás tú ya lo sabías, o al menos lo intuiste antes que nadie porque “lo que ti se te caiba que lo recoja un altre,” ¿no?

Papi, quiero contarte que vuelve a mi vida y -así a la nuestra-, la isla que nos encanta siempre, Borinquen.

Como dice la canción, “En mi Viejo San Juan, cuántos sueños forjé en mis años de infancia,” y a nosotros se nos hizo realidad cuando una tarde nos fuimos “hacia extraña nación, pues lo quiso el destino. Pero mi corazón se quedó frente al mar en mi Viejo San Juan.”

Papi, tú escribiste una vez:

Me confieso enamorado de la luz, de la paz, la alegría y la amistad que allí conocí y exprimí como manjar, que revivo todo día y en mis sueños más despiertos me descubro casi siempre tarareando muy bajito...... EN MI VIEJO SAN JUAN.

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Con todo disfrutamos mamá, tú y yo; Un paseo por el viejo San Juan, una tórrida caminata por el Morro de San Felipe, una piña colada en Barrachina o El Convento, un lechoncillo al merengue en Guavate, un baño de sol y palmas en Luquillo, otro de luna y fosforescencia en La Parguera, un pescado ofrecido por nuestro amigo “Papito” en Mayagüez, un arroz con habichuelas servido por Juanita, un mofongo de pana en las montañas de Caguas, un atardecer en Cabo Rojo, una Botica en San Germán, un atracón de arte en Ponce, una eterna lluvia en el Yunque, un puñado de miramelindas en la senda, siempre una cadencia en el andar, Gilbertito Santa Rosa o mi idolatrado Marc..... tantas y tantas pequeñeces imposibles de olvidar.

Papi, quiero contarte una cosa. Pero como siempre, una vez más te adelantaste al tiempo y al corazón.

Resulta difícil decir, tras este tiempo y en pocas palabras, lo que Puerto Rico ha significado, significa y significará para mí y mi familia.

Papi, ¿me oyes?

Quiero contarte que yo también he vuelto como volvió el cantante “A buscar mi querer, a soñar otra vez, en mi Viejo San Juan.”

domingo, 3 de agosto de 2008

La mejor costumbre

¡Papá, muchos recuerdos de todos! Hemos estado con las “meninas” y los “señores”, nuestros queridos amigos de Brasil. Te imaginarás las risas que hemos echado con las tonterías varias…

Faltaba tu mirada cómplice, la chispa de tu risa y las canciones. Como esta de Ara Ketu. ¿Te acuerdas cuando descubrimos su música? Recién llegados a São Paulo, todavía en el hotel, encendiste la tele y ahí estaba Tatau dando brincos en el escenario, cantando Mal Acostumado.

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Desde entonces somos fieles seguidores… tenemos todos sus discos, su autógrafo, un año bailamos su música subidos en su camión en carnavales, recorriendo con ellos el paseo marítimo de Salvador de Bahía con toda la “galera” detrás, e incluso nos colamos a uno de sus ensayos en un local por las calles del Pelourinho.


“Mal acostumbrado,
tú me dejaste mal acostumbrado
con tu amor.

Tu eres parte de mi vida
Y es tan difícil dividir
A tí de mi.”


Papi, todos te recuerdan sonriendo, todos echan de menos tu vida.
Nos has dejado mal acostumbrados a todos.
Y así vamos a seguir, papi, jeje, con esta mala costumbre de ser felices.

miércoles, 30 de julio de 2008

Acuarela de nuestra vida


Papá, ¿te acuerdas de cuando pintábamos acuarelas en nuestro piso de Madrid? Y hacíamos dibujos juntos, luego los cortábamos y hacíamos puzzles con nuestros garabatos en la habitación del abuelo.

Por ese entonces yo aún era un mengajo y ni siquiera empezábamos a imaginar la gran aventura americana que nos esperaba.

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Como dice Toquinho, el futuro es una nave que intentamos pilotar, no tiene tiempo, ni piedad, ni tiene hora de llegar.

"O futuro é uma astronave que tentamos pilotar, não tem tempo, nem piedade, nem tem hora de chegar.
Sem pedir licença muda nossa vida e depois convida a rir ou chorar.”

Ciertamente… Sin pedir permiso cambia nuestra vida y después nos invita a reír o a llorar. Pero siempre hemos reído más que hemos llorado, porque así vale más la vida.

Y eres tan perfecto, papá, que aún habiéndote ido ya, eres capaz de sacarme más sonrisas que lágrimas.

Hemos vivido felices, los tres con el pincel en la mano decidiendo juntos el siguiente brochazo. Una vida alegre, bonita, fácil y divertida. Cuando cantábamos esta canción los tres intuíamos lo mucho que hablaba de nosotros. Como pintaba Toquinho, nosotros vivíamos. Y tranquilo, papá, que seguimos viviendo como nos enseñaste... con tu espíritu para alegrar la vida a los demás con esa parte que nos dejaste de tí.

En una hoja cualquiera dibujo un sol amarillo,
Y con cinco o seis líneas es fácil hacer un castillo.
Deslizo un lápiz alrededor de mi mano y me hago un guante,
Y si hago llover, con dos rayas tengo un paraguas.
Si un pingüino de tinta cae en un pedacito azul del papel,
En un instante imagino una linda gaviota volar en el cielo.
Va volando contornando la inmensa curva, norte sur.
Voy con ella viajando, Hawai, Pekín o Estambul.

Pinto un barco de vela blanco navegando.
Y ambos, cielo y mar, en un beso azul.
Entre las nubes surge un lindo avión rosa y granate,
Coloreando todo a su alrededor con sus luces parpadeando.
Basta imaginarlo y parte, se va sereno,
Y si queremos, aterriza.

En una hoja cualquiera dibujo un barco de partida,
Con algunos buenos amigos, bebiendo y felices con la vida.
De una América a otra consigo pasar en un segundo.
Giro un simple compás y en un círculo creo el mundo.

Un niño camina y caminando llega a un muro.
Y allí, pronto, enfrente, esperando por nosotros está el futuro.

¿Qué íbamos a saber nosotros?

En esta senda no nos cabe conocer o ver lo que vendrá; su fin nadie sabe bien dónde va a dar.

“Nesta estrada não nos cabe conhecer o ver o que virá; o fim dela ninguém sabe bem ao certo onde vai dar. Vamos todos Numa linda pasarela de uma aquarela que um dia, enfim, descolorirá.”

Y es verdad… Vamos todos en una linda pasarela de una acuarela que un día, en fin, se descolorirá.

Duerme, duerme...

De pequeña, y no tanto, me cantabas al arroparme. Y cuando te ibas de viaje me traías regalos; un día llegaste a casa con Fresita, dominicana. Talvez era de ella de quien hablaba tu canción para dormir... yakapumba, yakapumba, yakapumba...

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Me traías muchas cosas para mi, me traías muchas cosas para mi... y si la nena no se duerme, seguías cantando yakapumba, yakapumba, yakapumba...

"Duerme, duerme negrito
Que tu mamá está en el campo
Negrito

Te va a traer codornices para tí
Te va a traer muchas cosas para tí
Te va a traer carne de cerdo para tí
Te va a traer muchas cosas para tí

Y si negro no se duerme
Viene diablo blanco
Y zá! Le comen la patita
Yakapumba Yakapumba
Apumba Yakapumba Yakapumba Yakapumba"

miércoles, 25 de junio de 2008

Vieja mesa tapiada de amor

La salsa sonaba alegre en nuestra casa y resonaba en la piscina, en los jardines, en la terraza mientras partías un coco para el aperitivo.

Tu vieja mesa, canción que tanto te gustaba suena hoy y siempre por tí, y vuelvo pronto, papi, al lugar donde descubrimos esa música, la que bailabas con mamá.

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"... Vieja mesa tapiada de amor
sienta mis recuerdos
vieja mesa
voz de mi acordión
llévame a tu puerto
vieja mesa tabla de ilusión
madera que suena...

Borra de mi corazón
el dolor
que me mata de tristeza..."

Y en otro lugar del mundo fuiste tú quien convirtió una vieja puerta de corral en una nueva mesa de bodega. Allí se sientan nuestros recuerdos, es la tabla de ilusión donde estarás siempre con nosotros:Es esta en realidad, papi, la vieja mesa que está tapiada con tu amor.

miércoles, 18 de junio de 2008

En el sol, en la luna y en las estrellas

Un sábado por la tarde a la hora de la siesta en nuestra casita de Guaynabo, tumbados en el sofá viviendo el tiempo simplemente, era fácil que sonara esta canción:

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"Et erunt signa in sole, et luna et stellis
Et presura gentium prae confusione sonitus maris."
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas;
y en la tierra, angustia de la gente,
transtornada por el estruendo del mar.

"El mundo se creó al principio...
Y todo lo que necesitábamos era por él,
Y sin él no era nada.

La gloria, nirvana,
Eterno nirvana.
La gloria, nirvana,
Eterno, nirvana."

Y sí, algunos años más tarde... hubo señales en el sol, en la luna y en las estrellas. Señales de que llegabas tú. Y en la tierra hubo angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar al ver que te ibas.

Pero al comprender que lo que nos enseñaste quedaba en nuestras cabezas y lo que nos quisiste en nuestros corazones, volvió a sonar esta canción. Y nos hizo sonreir por tí.

domingo, 8 de junio de 2008

Sigue la carrera

Todo empezó cuando Alberto y yo llegamos una mañana a la guardería Piccolo. Allí jugábamos y estábamos en la gloria porque estudiábamos juntos los sabores de las ceras de colores, y con la "seño" cantábamos que llueva que llueva la Virgen de la cueva si llovía. Luego nos obligaban a echar la siesta, pero nunca fuimos muy siesteros así que fingíamos en las colchonetas, desafiando la ley de la guardería, como hacíamos en casa cuando el abuelo nos mandaba a dormir.

Ya cuando llevaba el kiki de palmera en la cabeza, mamá me llevó a su cole y me quedé en las clases de los peques mientras ella enseñaba a los grandes. Allí seguí los parvulitos, en el Obispo Moscoso -mocoso-. Y todas la mañanas nos íbamos en el coche con María Antonia camino de Algete, pasando por la noria.

En primaria me volví a reunir con mi primo de zumosol, en el colegio Valdeluz. Él estaba en el curso siguiente y me protegía en las horas intempestivas del comedor, cuando los profesores nos hacían tragar esos potingues que llamaban sopas y lo verde que llamaban comida sana.

Un día cambiamos de aires; Papá, ¡tú fuiste el culpable, y mamá y yo tus cómplices!

Llegamos a Puerto Rico, y yo entré en el colegio diciendo Hello, my name is y I like my dog, pero enseguida mamá se puso manos a la obra y aprendimos inglés juntas, mientras te esperábamos a que llegaras de trabajar.

Me fui de allí bilingüe y en Brasil nos hicimos tri. Primero aprendimos a decir todas las tonterías en portugués, Fique tranqüilo, bunda y frango paisarinho... luego ya aprendimos a comunicarnos.

Más tarde rumbo a Perú; también hubo nuevas lecciones que aprender. Tuve mis primeras clases en español después de cinco años. Allí terminé el colegio, lista para emprender viaje en solitario a España. A empezar La Universidad.

En medio de todo hubo viajes, amigos, familia siempre, un año en Nueva York y mucha alegría. Y ahora fiiiiium se acabó. Ya tá.

Me he graduado, papá, pero sigue la carrera. Porque la meta es no acabar. No acabar nunca de aprender y enseñar. Y me he graduado con honores: con la banda que fue tuya.

Aprenderé de lo que venga y de todo lo que me quieran enseñar. Pero sigo corriendo, sigo viviendo. Y todo lo que pueda aprender será porque mamá y tú me enseñasteis cómo vivir.