Ya no me acuerdo bien
del ruido de tu maquina de afeitar
Preparándote los domingos
antes de irnos a pasear
No recuerdo entera la letra
De la cinta que escuchábamos yendo al colegio
Tú con tu maletín y yo con mi mochila
Día tras día, un privilegio
Ya casi no me acuerdo
de que siempre me venías a preguntar
Qué corbata te quedaba mejor
antes de ir a trabajar
Casi se me ha olvidado
Cómo era el nudo de tu servilleta
Que enroscabas mientras yo aún tomaba mi leche
Y le lanzabas a Coquí una galleta
Tampoco me acuerdo ya
De cuál era la diferencia
Entre que dijeras cucha la ñaca o mira la nena
Dependiendo de mi ocurrencia
Casi, casi no recuerdo
Cómo os arreglabais y salías del cuarto tan guapos
Antes de ir por ahí a cenar
Los mejores, los más divertidos, los dos, tan guapos, los dos….
Casi se me ha olvidado... lo que hacías normalmente, antes,
Pero me acuerdo de ti antes y siempre al hacer las cosas importantes.
martes, 19 de marzo de 2013
jueves, 6 de septiembre de 2012
Con nuestras familias en casita
Más que el entretenimiento y las degustaciones limeñas, la magia y la altura del Cusco, más que la impresión de los cortes andinos y la maravilla de Machu Picchu, más incluso que los colores preciosos del Valle Sagrado, lo más emocionante del viaje ha sido que conocieseis con nosotras a nuestra familia de allí que, por serla y, ya habéis visto, también es vuestra; que hayáis visto y comprobado que hemos vivido -y yo crecido- muy bien y hemos sido muy felices. Y que todo esto es parte de nosotros.
Después, cuando todos se estaban acostando, me senté en el salón junto al ventanal. Contemplando una vista entre real y recuerdo, me transporté al interior de otro ventanal a pocos metros tras el cual vivimos los tres con Coquí, junto al que desayunábamos Papá y yo en la mesita del mus para empezar cada mañana una rutina, una vida, una felicidad.
Y me puse a escribir.
Papi, recuerdo Lima contigo y cuando tú estabas. Este cielo, que tan poco gusta, a mi me hace sentir como en casa... Y un poco contigo.
jueves, 26 de abril de 2012
jueves, 12 de abril de 2012
Irreversible
¿Qué palabra hay más horrible?
Hace mil cuatrocientas sesenta tardes dijeron “Es irreversible.”
Cuesta teclear…
Sin entender qué sentías, adivinando que nos oías, sabiendo que nunca más me hablarías. Irreversible.
Si seguías respirando, ¿porqué no me mirabas?; si seguías a mi lado, ¿porqué no apretabas mi mano cuando te la daba?; si todavía estabas, ¿porqué ya no me seguías? … si hacía cuatro días cantábamos De Santurce a Bilbao.
Hace cuatro años estábamos todos en una habitación del hospital. Y la mente se va…
Papi, hace mucho que no nos vemos. Ni siquiera estás en ningún sitio para preguntar ¿qué tal estás?
Vacío aquí lo pesado de adentro, pero después me levantaré de la silla y seguiré el día, la semana… adelante, alegre y bien. Porque igual que tu invisibilidad es irreversible, es imborrable tu fuerza en mi.
Hace mil cuatrocientas sesenta tardes dijeron “Es irreversible.”
Cuesta teclear…
Sin entender qué sentías, adivinando que nos oías, sabiendo que nunca más me hablarías. Irreversible.
Si seguías respirando, ¿porqué no me mirabas?; si seguías a mi lado, ¿porqué no apretabas mi mano cuando te la daba?; si todavía estabas, ¿porqué ya no me seguías? … si hacía cuatro días cantábamos De Santurce a Bilbao.
Hace cuatro años estábamos todos en una habitación del hospital. Y la mente se va…
Papi, hace mucho que no nos vemos. Ni siquiera estás en ningún sitio para preguntar ¿qué tal estás?
Vacío aquí lo pesado de adentro, pero después me levantaré de la silla y seguiré el día, la semana… adelante, alegre y bien. Porque igual que tu invisibilidad es irreversible, es imborrable tu fuerza en mi.
lunes, 19 de marzo de 2012
No estás pero eres, y hoy es tu día
Hoy llamé a Mamá para contarle el día, como siempre que no estamos juntas. Contigo ya no puedo estar nunca, y decirle por teléfono Pásame un momento a Papá es materia de sueños.
De vuelta a casa para reencontrarme con ella y su parte de ti, nos pasó un coche funerario. Entre recuerdos y emociones reconstruí el tuyo, tras el cual avanzábamos deprisa para llegar al pueblo.
La plaza estaba llena de personas, de allí y de muy lejos, que nos abrazaban con su presencia y que habían venido a celebrar tu vida.
Después de entrar me senté en el primer banco, entre la Abuela y Mamá. Y tú estabas ahí delante, ya sin estar, ya sin vernos, ya sin decir lo que siempre decías.
Te echo mucho de menos.
Te echo mucho de menos.
Hay lo que deja de ser y lo que deja de estar. No estás pero eres. Y aunque no vayas a volver eres mi padre y es tu día.
Desde hace tiempo cuando llamo ya no pregunto por ti.
Pero yo ya sé. Papi, yo ya sé.
viernes, 23 de diciembre de 2011
Contar con perderte
Volver de un caluroso Puerto Rico, de un cálido Brasil, o de un Perú templado… Y llegar al frío seco en España.
Así comenzaron muchos años nuestras vacaciones de Navidad. Estofar las maletas con jerséis era la señal. Los regalos, los preparativos, el vuelo en sí era parte de un viaje mucho más grande; Grandioso. El reencuentro con nuestra familia al otro lado de la puerta de ‘salida, nada que declarar’ en Madrid, o en Bienservida echar un primer vistazo al final de la cuesta desde el coche, y al llegar a la plaza intuir a algún primo esperando detrás de las cortinas del balcón y correr a tocar el llamador de la casa de la Abuela.
Cuatro Navidades sin ti… y no tenerte empieza a convertirse en lo normal. Tu nombre ya no está en ninguno de los papelitos del amigo invisible, irónicamente, porque eres el único al que no vemos. Pero estás en nosotros y nos duele y encanta perderte, porque te escapas siempre... en nuestra risa. Si es así, contamos con perderte unas Navidades más, sin dejar nunca de quererte.
jueves, 8 de diciembre de 2011
Estamos bien
Aprender a vivir sin alguien con quien has aprendido casi todo…
Por eso anoche, cuando cruzó las puertas del aeropuerto dándose la vuelta para regalarme un último gesto de “hasta luego, gusita”, mamá no se embarcaba hacia Berlín, aunque también, pero sobre todo hacia la vida, hacia el Vamos a estar bien que te prometió.
Por eso anoche, cuando cruzó las puertas del aeropuerto dándose la vuelta para regalarme un último gesto de “hasta luego, gusita”, mamá no se embarcaba hacia Berlín, aunque también, pero sobre todo hacia la vida, hacia el Vamos a estar bien que te prometió.
Estamos bien.
Feliz Aniversario, Papá y Mamá
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