viernes, 31 de enero de 2014

He hecho llorar a mi jefa

¿Has hecho un trabajo de pena? ¿Tan mala eres? No papi, bueno, creo que no… te explico.

Verás, junto a unas amigas del trabajo, le preparé un Kit de la Sonrisa… y acabó llorando. ¿Objetivo conseguido? Pues… puede que sí porque era de esas veces que se llora sonriendo. Y como todos sabemos, la sonrisa es el símbolo universal para decir: “Gracias, sois unas petardas.”

Mientras ella está pasando por un momento difícil, por ponerle un término entendible, como es la muerte de un padre – Jo, papá, es que ya os vale… hacernos pasar por esto. Ya lo vamos pillando, “No quiero que me necesites, quiero que me eches de menos”. Vale. Hecho.

Bueno, que me enrollo. Mientras ella va pasando todas las fases, minifases, subfases del traspié que precede a la caída, me veo reflejada en mini-yo, hace ya casi 6 años. A veces preferiría volver a esos primeros días de aturdimiento, de petrificación por instantes cuando todavía me tenía que frenar la naturalidad con la que me disponía a llamarte o a hablar de ti en presente. Preferiría volver a esos días porque haría tan sólo unos días que había estado contigo. 

Cuando te fuiste algunos se preocuparon porque no me desahogaba, decían que no hablaba. Pero es que yo no necesitaba hablar. Quería no hablar. (Total, ¿qué querían que dijera?) Necesitaba no hacer nada de lo que se esperaba que debía hacer. Y los que me acompañaban lo entendieron, así que me dejaron curarme a mi manera. Por eso monté este tinglado, para ir sanando poco a poco cada vez que escribo para ti. 

En estos días -y en todos realmente- espero que ella sepa que cuenta conmigo. No para llorar o para desahogarse, que también, si es lo que quiere, sino para acompañarla en la manera que ella elija para curarse. Puedo tomarme una cerveza y charlar cuando le apetezca, puedo ser de ayuda práctica cuando me necesite, y puedo hacerme invisible cuando no quiera saber nada de nadie.

Creo que ella no es consciente de lo importante que es en mi vida. 

Es una jefa excelente, me recuerda a ti, papi. Sabe coordinar, sabe decir bien las cosas y sabe decidir. Se interesa por mi trabajo, pero también por mi. Escucha mis ideas y mis anécdotas. Me ha descubierto el mundo de la interculturalidad. Ha jugado conmigo al pádel y se ha tomado conmigo unas cuantas cañas. Funciona con sentido común y sentido del humor. Me ha invitado a su cumple y ella ha venido al mío. Me demuestra día a día que no es tan difícil hacer las cosas bien. Ha sabido ver talento en mis aficiones, me ha animado a emprender, (básicamente me ha metido en un lío…) y ha convertido mis fortalezas en un proyecto. Conoce a mis primos. Me hace reír.

Cómo iba yo a saber aquél día que entré en su despachito mientras me hacía la entrevista de trabajo, que esa persona iba a ser tan importante en mi vida. Sí, una jefa es una jefa y es importante. Pero no es por eso… quizá un día relea esto y ella ya no sea mi jefa, pero seguirá llevando consigo el abrazo portable del Kit de la Sonrisa.

Es una jefa excelente porque es una persona maravillosa. Y ahora te dejo, papi. Voy a terminar de preparar la presentación del semestre de primavera, que si no mi jefa me va a matar.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Que un viaje juntos era tu cielo

Estábamos en la casa del pueblo. La tía Amparo esperaba en la mecedora de la entrada, mientras que a mi me avisaban de tu llegada, como cada mes. Subí corriendo y, a mitad de las escaleras -a la altura del zuncho más o menos- me reencontré contigo y nos abrazamos. El tío José Miguel se asomaba a la escena sonriendo desde la varadilla de arriba, pues él ya te había saludado.

Después de tu breve visita volverías al cielo.

Cada uno elegía su cielo. Tú habías elegido México y aquél último viaje que hicimos los tres juntos. Durante tu ausencia revivías todos los momentos: las canciones y las risas en Garibaldi, el mercadito artesanal y el paseo por cada habitación de la casa azul, las vistas desde el castillo, las trasmañanadas y todas las tonterías, el zumo de naranja que nos tomamos en la terracita de Cuernavaca y el momento en que compramos aquella máscara, nuestro ascenso a la pirámide al final de la avenida de los muertos…
 
 

Como cada mes, se te concedía una visita y cada uno podíamos tenerte durante siete segundos. Aprovechando que estaríamos todos en el pueblo, esta vez te apareciste allí, donde te iluminaba el solazo invernal de Bienservida a través de la cristalera de nuestra casa.

Así que allí estábamos… abrazados. No nos dijimos nada, porque no había nada que decir más de lo que te conté con la lágrima que te dejé en el hombro de tu jersey azul.

Pasaron muy rápido esos siete segundos y yo no podía apretarte más fuerte. Sin querer, pero aposta, te solté. Porque tú tenías que ir a ver a mamá, y yo me tenía que despertar.

viernes, 1 de noviembre de 2013

¿Cuánto tiempo voy a quererte?


Papi,
Nuevamente estamos aquí un día de Todos los Santos. La gente ha ido ya a ponerte flores, pero sabes que yo no voy a ir.


"¿Cuánto tiempo voy a quererte?
Mientras las estrellas brillen sobre ti.
Y más, si puedo." 

martes, 22 de octubre de 2013

Sólo andaba pensando

Papi, tengo un problema.

Creo que tanto tiempo he estado lejos de mis primos, y tantas veces me he tenido que separar de mis amigos, que ahora que tengo a un puñadito a mano me aferro a ellos más de lo que ellos quieren o necesitan.

Yo me esfuerzo en juntarnos, pero no siempre resulta. Es normal...

Lo que me duele es que casi siempre que sí nos juntamos es porque me he empeñado yo, he perseguido, he insistido... Me da miedo cansarme algún día. Me da pena pensar qué sería de todos o de cada uno si desapareciera por un tiempo. ¿Se seguirían viendo, se llamarían, quedarían sólo de vez en cuando? Quizá quedarían sólo en ocasiones especiales, cuando tanto me he esforzado en que cualquier ocasión fuera especial...

Esta costumbre mía de juntar a unos y otros, ¿es tan rara como genial, o sólo me lo parece a mi?

Tú decías que las amistades hay que cuidarlas.

Eso intento, porque creo que tenías razón. Pero no puede tirar siempre la misma persona, porque si yo soy su amiga, ellos también deberían tirar de vez en cuando de mi.

Bueno... Sólo andaba pensando.

Cada uno tenemos que estar en nuestro sitio. ¿Pero todo el mundo sabe cuál es el suyo?

No te preocupes. Sé también que todo se puede compaginar... si uno quiere.

Ya sabes que soy un poco como tú. Mucho me temo... que seguiré insistiendo.

martes, 6 de agosto de 2013

Blanca, Jorge, Celia, y todos nosotros


Hola Papi,

Quiero contar tanto y escribir todo a la vez y, verás, que al final no explico mucho. Como tú decías, quien tiene mucho que contar corre el riesgo de omitir algo, pero como añadirías también, es un riesgo que hay que asumir.

No voy a relatar la historia de lo que pasó porque no queremos recordarlo, sino la historia de lo que vivimos porque no debemos olvidarlo.

Una nueva vida con la alegría y el amor inmediato que nace con ella, abruptamente interrumpidos por un susto, incertidumbre y un revuelo de todos y tantos los que os queremos tanto.

Cada uno en su sitio, como dijo el abuelo Ots, fuimos haciendo lo que pudimos: Unos movilizarse; los que lo fueron sabiendo interesarse; unos pocos rezar, algunos de ellos con fe y otros por costumbre, pero todo cuenta; otros disimular, otros ponerse muy nerviosos y otros tranquilizar a los demás, algunos simplemente estar, que no es poco; y todos... querernos.

Desde el primer momento se fue creando un tejido salvavidas de llamadas de preocupación esperanzada, mensajes de ánimos sinceros y, para introducir el contexto actual, emoticonos sólo de corazoncitos y besitos, de pensamientos positivos y seguros, de recuerdos que evocaban fortaleza serrana, voces fuertes o silenciosas, al oído o a distancia que no decían más que cosas bonitas y, además, verdaderas.

Los que pudimos acompañar las horas vimos y vivimos...

Medias sonrisas, preocupadas pero recomfortantes. Lágrimas libres, caricias tímidas. Tensiones ahogadas en abrazos largos. Pinchacitos y cosquilleos simultáneos en el corazón, disimulados por la certeza tan cierta como cierta la esperanza. Besitos ocasionales, y paseos cortos pero interminables mientras esperábamos. 

Que conste, Blan, que sólo te lo cuento porque como eres la que mejor cabeza tiene :) y todo lo tienes que saber...

No nos importaba esperar, porque fuera cuando tuviera que ser llegarían los abrazos de alivio aunque no de descanso. Todavía. 

Y no nos importaba esperar más hasta la recuperación definitiva, porque sabemos que cuando pueda ser -que será más pronto que tarde- nos cobraremos juntos esa caña y, esta vez, brindaremos por Celia, por Jorge, por todos tus amigos y tus dos familias que ya son una, y brindaremos por ti... ya contigo.

Y que no te pesen estos días, que no han sido perdidos, sino ganados a la vida. Para estar con Celia, para estar con Jorge, para estar con todos nosotros y, en cuanto haga un poco de frío invitar a los SerranOts a Bienservida, que quieren rutas y chimenea. Lo hemos prometido y eso les daremos. Eso, y todo lo que quieran, porque son nosotros.

viernes, 26 de abril de 2013

26 el 26

Pienso en mis amigos y las sorpresas que traerán y el miedito que me da. Y pienso qué bien lo hemos hecho, que tenemos la suerte de ser primos además de amigos.
Pienso en las aventuras diarias, las volteretas sobre la marcha y estos líos que liamos que me encantan.
Pienso también en los amigos que están lejos a los que echo de menos.
Pienso en mi familia, unida con la risa y también en los momentos más duros. Y no sólo en los momentos duros para mamá y para mi, porque todos tenemos lo nuestro, pero siempre nos queremos.
Pienso en los que me quieren, en los que me han querido más que nada y ya no están, y en los que me querrán y aún no están.
Pienso en todo con mi pequeña cabeza...
¿Qué es mi cumple? Pues vamos a celebrar.
El equipo de soluciones ha tenido balance positivo.
(Yo sé lo que me digo…)

domingo, 14 de abril de 2013

Nuestras pequeñas conversaciones

"Hay una voz en mi cabeza
Que me retiene
Pues dile que echo de menos nuestras pequeñas conversaciones

Te has ido, te has ido, te has ido
Te vi desaparecer
Ahora todo lo que queda es tu espíritu
Estamos rotos, rotos, rotos sin ti
No hay nada que podamos hacer
Déjame ir, nos volveremos a ver pronto

Espera, espera, espérame, quédate un poco más
Te veré cuando me quede dormida"




There's a voice inside my head
And it's holding me back
Well, tell her that I miss our little talks
 
You're gone, gone, gone away
I watched you dissappear
Now all that's left is a ghost of you
We're torn, torn, torn appart
There's nothing we can do
Just let me go, we'll meet again soon

Now wait, wait, wait for me, just hang around
I'll see you when I fall asleep


Te has ido, te vi desaparecer. Pero en mi sueños estás siempre. Te veré cuando me quede dormida... Y así nos vamos contando.